Reflexión

¿Cómo es una Buena Fotografía? by Matias Hyde

Siempre creí en lo mucho que nutre estudiar la Historia del Arte (en todos los continentes y épocas) para desarrollar un lenguaje visual Desde las maravillosas y atemporales pinturas en las cuevas de Chauvet en Francia y Altamira en España, a los relieves mesopotámicos, pasando por los dibujos y grabados de Hiroshige, hasta los retratos de Frida Kahlo.

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La Intimidad en Fotografía by Matias Hyde

Buenos Aires, verano, 2018.

Buenos Aires, verano, 2018.

 

Creo que la intimidad tiene que ver con sentir esa proximidad del fotógrafx con lo que fotografía. No se trata solamente de una proximidad física per se (que también cuenta, claro) sino de una emocional. Esa que existe cuando se establece una conexión genuina con una persona o un lugar, cuando uno “se siente como en casa”.

De entre todo el mar de fotografías que se producen y consumen actualmente, a veces siento cómo esa intimidad aparece, así de la nada, atravesando el papel, conmoviéndome sin poder explicarlo precisa y racionalmente. Es a lo que aspiro, y lo que me hace entender la fotografía como un modo de expresión personal (como lo pueden ser el lenguaje escrito o musical).

Esta particular conexión la percibo, por ejemplo, en los retratos de familia de Christopher Anderson en su libro “Son”, o en la obra “Pájaros” de Graciela Iturbide, o en los paisajes del Mar Muerto de Vanessa Winship. Son mi nueva obsesión. ¿Cómo se podría definir “ese qué se yo, viste?”, esa presencia mística, casi palpable, de los propios Anderson, Iturbide y Winship en papel?

 

En este nuevo camino me encuentro, buscando esas fotos que sobresalen como faros, que me hablan de lo que realmente quiero expresar visualmente.

Contrariado, siento con alivio y desesperación el saber que no tienen una fórmula para replicarlas cada vez que fotografío.

Eso las hace tanto más especiales…

…y así como una aparece, nunca sé cuándo vendrá la próxima.

 

Influencias by Matias Hyde

Influencias…

¿Qué hago con ellas?

Me guiaron e inspiraron en mis primeros andares fotográficos. Reconocí en ellas algo de lo propio en gestación, pero con recorridos y experiencias de obvias diferencias.

Pero en algún punto, por mi exigencia e historia particulares, estas mismas influencias llegaron a convertirse en una carga, oscureciendo mi natural crecimiento con su sombra. Veía la realidad en forma de fotografías vistas anteriormente, y no con mi propia mirada.

Intenté entonces escapar a esas influencias haciendo algo distinto, algo nuevo para mí. Es más, intenté producir algo que nunca se había tratado hasta el momento. Ese Gran Proyecto basado en un Gran Tema. Salí al mundo con ideas, convicción y resolución renovadas…sólo para darme cuenta de que todos esos Temas (como el amor, la soledad, el exilio, la guerra, la comedia, la venganza, la infancia, etc…) ya habían sido abordados con anterioridad, y no sólo una vez, sino decenas de veces, magistralmente. Me di cuenta que mis ideas y proyectos distaban mucho de ser originales.

En definitiva, que soy uno más, y no puedo reinventar la rueda. Me pregunté entonces, ¿en qué lugar me deja todo ésto? ¿Tiene sentido seguir fotografiando?

Matias Hyde - Influencias

Personalmente, sólo después de serias crisis y mucha reflexión, puedo decir que SÍ, y mucho. Me propuse abrazar mis influencias, y dejar de huir de ellas.

Intenté imitar, copiar, robar lo mejor posible mis influencias, al milímetro, con un sólo propósito: entender que nunca se puede repetir una misma foto. Que por mucho que lo intente, mis fotos siempre serán diferentes, hechas en otro tiempo, otra contexto, otra cultura, mi mirada con una historia personal única e irrepetible.

Uno de mis tantos intentos imitando a  Bruce Gilden . Madrid, 2012.

Uno de mis tantos intentos imitando a Bruce Gilden. Madrid, 2012.

Y otro copiando a  Ernesto Bazán . Madrid, 2012.

Y otro copiando a Ernesto Bazán. Madrid, 2012.

Y cuando entendí ésto, no hace mucho, sentí un alivio creativo sin precedentes en mi vida.

Con esta epifanía, me liberé de la ansiedad de querer ser único e irrepetible, porque no hace falta buscar serlo. Ya lo soy.

Me centro ahora en los Temas con lo que me siento en mayor sintonía, por muy cotidianos que sean. Ya no siento la necesidad de viajar a ningún país exótico a cubrir grandes eventos o tragedias, o retratar celebridades, entre tantos otros ejemplos. Me basta con la cotidianidad y familiaridad de mi vida más inmediata para desarrollar y aumentar mi lado espiritual y creativo.

La sombra se aclaró por fin, y empecé a ver con mis propias fotos.


¿Se parecen mucho a quienes admiro? Quizás sí, a veces quizás demasiado, no lo sé. Pero no me importa. Disfruto con lo que hago, y cada día con más convicción hago fotos sólo para mi, y para nadie más. Pero sin descuidar los fundamentos de lo que creo conforma una buena foto…

Pero, ¿y cómo es una buena foto? ¿Cómo la distingo del resto?

Gran pregunta para otro día…