Ideas

¿Cómo es una Buena Fotografía? by Matias Hyde

Siempre creí en lo mucho que nutre estudiar la Historia del Arte (en todos los continentes y épocas) para desarrollar un lenguaje visual. Hacer un esfuerzo por entender cómo los artistas creaban, y desde qué lugar personal y bajo qué contexto socio-político lo hacían. En definitiva, entender cuáles eran los cánones de belleza a lo que se aspiraba entonces, o predominaba en cada civilización.

Me parece muy interesante la variedad de formas y expresiones artísticas que existieron y desarrollaron en toda la Historia de la Humanidad. Bajo mis ojos, no hay una mejor que la otra, son todas “buenas”, sino increíbles. Desde las maravillosas y atemporales pinturas en las cuevas de Chauvet en Francia y Altamira en España, a los relieves mesopotámicos, pasando por los dibujos y grabados de Hiroshige, hasta los retratos de Frida Kahlo. Todas son expresiones únicas, irrepetibles y MAGNÍFICAS.

Ahora bien, ¿qué pasa con la fotografía? Como lenguaje, es muy, muy joven. De hecho, nos encontramos viviendo plenamente la Revolución Digital, que la siento como esa rebeldía propia de la adolescencia. El camino de la fotografía sigue actualmente en constante transformación, aún madurando. Por ejemplo, hace un siglo dominaba el Blanco y Negro, y sólo desde hace unas pocas décadas que el Color tomó las riendas…por no mencionar otros tantos casos.

Dentro de este crecimiento, distingo dos vertientes, que se entrelazan a veces confusamente. Una comercial, y otra artística.

La primera tiene muy claro lo que necesita, y dictamina cómo debe de ser una foto formalmente para ser válida: que respete hasta cierto grado determinadas reglas de composición, que utilice astutamente todas las cualidades de la luz (natural y/o artificial), sin contar con los enfoques críticos, y que contenga algunos trucos técnicos que no hacen otra cosa que homogenizar la producción global actual.

La segunda vertiente, para mi, es la fotografía como expresión personal, siendo el foto-libro el sumun de un cuerpo de trabajo fotográfico.

Y es dentro de este contexto donde el dilema que una foto sea “buena” o mala pierde relevancia. Lo que sí importa es lo que el libro quiere decir, cómo te conmueve. Da igual si lo logra con un conjunto de buenas o malas fotos. Si algunas responden al canon más clásico, genial, y si otras rompen con el mismo, perfecto. Creo en el poder del total de cada una de esas partes.

Y creo también en que, hagamos lo que hagamos, sea siempre desde la dedicación y consciencia plenas.

Podcasts by Matias Hyde

Un recurso con el que disfruto mucho son los podcasts de fotografía y cine. En su esencia, consisten en programas de radio con entrevistas a diferentes fotografxs, editores y directores que comparten sus experiencias y reflexiones más personales. Excelentes para acompañar esos largos viajes en colectivo o tren.

-A Small Voice, Conversations with Photographers, por Ben Smith (en inglés)

-The Candid Frame, por Ibarionex (en inglés)

-Visual University (en español)

-Ojo de Pez (en español)

Tras oír cientos de horas de entrevistas a artistas visuales de diferentes edades y trayectorias, y que se desenvuelven en proyectos muy dispares en contenido y forma, hay una idea compartida:

Lo enriquecedor que es fotografiar o escribir sobre nuestra cotidianidad, acerca de lo que mejor conocemos. La búsqueda consciente por apreciarla bajo puntos de vista diferentes forma un carácter abierto, flexible y empático, que nos beneficia artística y personalmente.

Matias Hyde - podcasts

Infancia by Matias Hyde

Gracias a Florencia Lo Re, conocí el siguiente poema de Rainer Maria Rilke. La infancia es una temática que llevo años explorando fotográficamente. Es la etapa de la vida que más me inspira y nutre creativamente.

Deseo y espero seguir siempre conectado a ella.

Infancia - Matias Hyde

Infancia - Ranier Maria Rilke

Sería bueno meditar mucho, para

expresar algo de lo así perdido,

de aquellas largas tardes de la infancia

que así nunca volvieron... ¿y por qué?

Aún nos acordamos... quizás en una lluvia,

pero ya no sabemos lo que eso significa;

nunca más estuvo la vida tan llena

de encuentros, de volverse a ver, de seguir avanzando

como entonces, cuando no nos sucedía más

que lo que sucede a una cosa y a un animal:

vivíamos entonces lo suyo como humano

y nos llenábamos hasta el borde de figuras.

Y nos hicimos tan solitarios como un pastor,

y tan sobrecargados de grandes lejanías,

y como desde lejos tocados y elegidos,

y lentamente, como un largo hilo nuevo,

insertados en aquellas series de imágenes

en que ahora nos desconcierta persistir.

Anna von Hausswolff by Matias Hyde

La primera vez que escuché la obra de Anna Von Hausswolff quedé emocionalmente hecho una maraña, como si me hubiera azotado un huracán. Su música y voz cautivaron mi imaginación, transportándome a un mundo a la vez oscuro y reconfortante habitado por espíritus, bosques y niebla.

Retrato de  Anna von Hausswolff , fotografía de   Anders Nydam  .

Retrato de Anna von Hausswolff, fotografía de Anders Nydam.

Invito a que escuchen su último disco, DEAD MAGIC. Brutal, arriesgado, místico, potente, roza por momentos la locura. Llega a meterte miedo en el cuerpo. No es para escucharlo distraídamente en el subte o colectivo. Es para dedicarle toda nuestra atención, y sentir así el viaje de dolor y salvación que Anna vivió durante la creación de esta obra de casi 50 minutos.

Anna "espera que los oyentes acepten el misterio y la ambigüedad en una sociedad extremadamente materialista, donde todo necesita ser explicado”.

“Our time is a time deprived of silence and secrets; in their absence no legends can grow.”

Sin silencio, ni secretos, ¿cómo pueden crecer leyendas de un imaginario colectivo? Pienso en Instagram, Twitter, Facebook, donde todos parecen mostrarnos todo acerca de ellos mismos. La transparencia invade cada medio.

¿Dónde quedan la imaginación y la ambigüedad?

¿Por qué todo tiene que ser fácil e inmediato?

¿Por qué anestesiarse con ruido e información constantes?

Atreverse a sugerir, a describir menos, y aún con todo, a expresarse directamente desde el silencio y la soledad.