Vivir las Preguntas / by Matias Hyde

La primera pregunta que me plantearon en el primer workshop de fotografía personal al que asistí años atrás fue “¿por qué fotografías?”. ¡Qué pregunta incómoda! Sobre todo por el silencio que le siguió. Entonces no tenía idea. Simplemente hacía fotos. No me parecía muy urgente responderla, ni necesario planteármela. Seguía inocentemente el mantra de Anders Petersen, “fotografía con el corazón, no con la mente". Hago fotos, luego las edito. Punto.

Pero no pude esquivar esta nueva etapa de reflexión. Con el paso del tiempo, surgieron otras preguntas igualmente difíciles y que me mantuvieron despierto en más de una noche. “¿Surge de una necesidad vital, como un vehículo de autoconocimiento? ¿Quizás como una forma de relacionarte con el mundo? ¿Celebras este mundo o lo denuncias?”

Me pregunté estas cosas una y mil veces, siempre incómodo, siempre con respuestas vagas y que me resultaban poco convicentes. Podían variar de un día a otro, me contradecía… Parecía estar cada vez más confuso. ¿Podía la fotografía no tener sentido alguno?

Pero a base de seguir cuestionándome absolutamente todo, de luchar contra las dudas, de aceptarlas, poco a poco mi enfoque pareció empezar a definirse, mis opiniones acerca de la fotografía como medio de expresión personal se hicieron más rotundas, y a base de hacer fotos todos los días, el camino se fue despejando. Las respuestas llegaron una a una, y con ellas, una confianza como autor que desconocía. Y me sorprende que, a pesar de esta nueva lucidez, sigo fotografiando con el corazón, y editando con la mente, sólo que ahora lo hago con mayor convicción.

Muy recientemente, y en consonancia con todo este proceso, me recomendaron leer Cartas a un Joven Poeta de Rainer Maria Rilke.

En una de las cartas, Rilke aconseja al joven poeta lo siguiente:

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“Tenga paciencia con lo que no está aún resuelto en su corazón y que intente amar las preguntas por sí mismas, como habitaciones cerradas o libros escritos en una lengua muy extraña.

No busque ahora las respuestas: no le pueden ser dadas, porque no podría vivirlas. Y se trata de vivirlo todo.

Viva ahora las preguntas.

Quizá después, poco a poco, un día lejano, sin advertirlo, se adentrará en la respuesta. Quizá lleve usted en sí mismo la posibilidad de formar y crear como una manera de vivir especialmente feliz y auténtica.

Prepárese para ella, pero acepte todo lo que venga con absoluta confianza.

Y siempre que algo surja de su propia voluntad, de alguna honda necesidad, acéptelo como tal y no lo odie.”

-Cartas a un Joven Poeta, de Rainer Maria Rilke