Sobre la Permanencia de la Fotografía / by Matias Hyde

Comparto una pequeña entrevista a Tatsuo Suzuki, fundador de VoidTokyo, realizada durante la inauguración de una muestra colectiva en Hamburgo.

"Decidí empezar VoidTokyo porque, aunque todos los integrantes del colectivo tienen un gran talento, la mayoría enseñaba su trabajo en Internet. Y aunque obtenían muchos likes, sus obras se contemplaban linealmente y desaparecían rápidamente. Esta dinámica terminó por aburrirnos.
 
 Ahora tenemos las obras en papel. No necesariamente como fotolibros, pero al menos sí que están impresas. Actualmente existen muchísimos laboratorios que ofrecen servicios rápidos y baratos de impresión, y para nuestro trabajo impreso optamos por elaborar fanzines
 
Nuestra motivación ahora es enseñar Tokyo desde diferentes puntos de vista."

Me parece importantísimo reflexionar sobre la problemática actual de la falta de permanencia de la fotografía. Y lo es aún más en una era donde sacamos (ya no hacemos) fotos impulsivamente a todo, las compartimos en las redes sociales, donde terminan siendo consumidas en cuestión de segundos. Además, parecemos estar llegando al punto en que necesitamos, dependemos de la tecnología para recordar y validar nuestras experiencias, y por otro lado, para distraernos si, al contrario, aquello en que nos vemos involucrados no nos interesa. Lo irónico de querer inmortalizar momentos en nuestra vida, para que luego todo se pierda en el océano infinito de imágenes online en el que navegamos diariamente. ¡No podría ser todo más efímero!

El papel, en cambio, ralentiza su lectura, y permite centrarnos página a página en el contenido de la obra. Nos deja apreciar la secuencia como el autor realmente quiso presentarla, desvelando las fotos poco a poco, construyendo narrativas una tras otra.

Si también sumamos la realización de un fotolibro o fanzine con formato, tamaño, y elección del papel, específicos para cada caso, experimentamos la fotografía de manera sensorial más enriquecedora que visualizarla a través de una pantalla.

A razón de ésto quiero dejar una propuesta: comenzar a invertir en fotolibros y fanzines, y dejar obsesionarse con acumular más y más equipo fotográfico.

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Otro fragmento de la entrevista que me interesó es la observación de Damon Jah sobre el concepto de la filosofía japonesa ichi-go ichi-e (una vez, un instante / one time, one moment).

“Se trata de compartir momentos. Nos encontramos, nos conocemos. Intento capturar ese instante. Pero nunca volverá a ser igual.“

Nos cuestiona esa creencia generalizada de que lo espontáneo es más verdadero que lo posado. Pero realmente, ¿no son tanto el instante decisivo como lo posado irrepetibles, imposibles de recrear? ¿Acaso no es ninguno verdadero? ¿No es la vida misma, en última instancia, esa verdad que creemos capturar de una manera u otra en nuestras fotos? ¿Es la fotografía una mentira, e importaría realmente que lo fuera?