Un reto by Matias Hyde

Un reto: hacer una foto interesante de algo cotidiano.

Hace unos años caí en la trampa de buscar eventos únicos o de viajar a lugares lejanos para intentar hacer fotos interesantes. Pero pronto empecé a tener la sensación de que me estaba engañando, que no me estaba haciendo ningún favor. Más bien lo contrario.

¿Qué pasaría si algún día no pudiera viajar o ser testigo de un gran acontencimiento? ¿Sería capaz de hacer fotos interesantes de mi día a día, de las cosas y situaciones más mundanas?

Y en ese camino me encuentro actualmente, buscando ejercer una mirada más profunda sobre lo que doy por sentado, por visto, por conocido.

Matias Hyde - Cotidianeidad
Matias Hyde -
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¿Cómo volver a verlo todo como si fuera la primera vez?

Recordar a un Perro Sin Nombre by Matias Hyde

Ésta es la razón por la que fotografío. Es mi declaración rebelde contra la niebla del paso del tiempo, el olvido y el desvanecer. Mi testimonio de la verdad de mi vivencia, el yo estuve aquí y así lo viví.

Para recordar.

Para recordar a este pobre perro sin nombre, que conocí en el peor momento de su vida, y que murió tan estoica y dignamente, acompañado.

Lo Perfecto es Enemigo de lo Bueno by Matias Hyde

Hoy quiero recordarme que siempre es mejor hacer un poco todo los días, lo que me sea posible, que apuntar a la perfección constante sin permitirme la opción de equivocarme o hacer algo mediocre. Que lo importante es mantener la constancia y la productividad.

Raymond Carver la tenía clara cuando escribía “un poco todos los días, sin esperanza, pero sin desesperación”.

 
Matias Hyde - Autorretrato
 

También lo dijo el bueno de Voltaire en su día, con otras palabras…

Lo Perfecto es Enemigo de lo Bueno.

¿Cómo es una Buena Fotografía? by Matias Hyde


Siempre creí en lo mucho que nutre estudiar la Historia del Arte (en todos los continentes y épocas) para desarrollar un lenguaje visual. Hacer un esfuerzo por entender cómo los artistas creaban, y desde qué lugar personal y bajo qué contexto socio-político lo hacían. En definitiva, entender cuáles eran los cánones de belleza a lo que se aspiraba entonces, o predominaba en cada civilización.

Me parece muy interesante la variedad de formas y expresiones artísticas que existieron y desarrollaron en toda la Historia de la Humanidad. Bajo mis ojos, no hay una mejor que la otra, son todas “buenas”, sino increíbles. Desde las maravillosas y atemporales pinturas en las cuevas de Chauvet en Francia y Altamira en España, a los relieves mesopotámicos, pasando por los dibujos y grabados de Hiroshige, hasta los retratos de Frida Kahlo. Todas son expresiones únicas, irrepetibles y MAGNÍFICAS.

 
Matias Hyde - FBuena
 

Ahora bien, ¿qué pasa con la fotografía? Como lenguaje, es muy, muy joven. De hecho, nos encontramos viviendo plenamente la Revolución Digital, que la siento como esa rebeldía propia de la adolescencia. El camino de la fotografía sigue actualmente en constante transformación, aún madurando. Por ejemplo, hace un siglo dominaba el Blanco y Negro, y sólo desde hace unas pocas décadas que el Color tomó las riendas…por no mencionar otros tantos casos.

Dentro de este crecimiento, distingo dos vertientes, que se entrelazan a veces confusamente. Una comercial, y otra artística.

La primera tiene muy claro lo que necesita, y dictamina cómo debe de ser una foto formalmente para ser válida: que respete hasta cierto grado determinadas reglas de composición, que utilice astutamente todas las cualidades de la luz (natural y/o artificial), sin contar con los enfoques críticos, y que contenga algunos trucos técnicos que no hacen otra cosa que homogenizar la producción global actual.

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La segunda vertiente, para mi, es la fotografía como expresión personal, siendo el foto-libro el sumun de un cuerpo de trabajo fotográfico.

Y es dentro de este contexto donde el dilema que una foto sea “buena” o mala pierde relevancia. Lo que sí importa es lo que el libro quiere decir, cómo te conmueve. Da igual si lo logra con un conjunto de buenas o malas fotos. Si algunas responden al canon más clásico, genial, y si otras rompen con el mismo, perfecto. Creo en el poder del total de cada una de esas partes.

Y creo también en que, hagamos lo que hagamos, sea siempre desde la dedicación y consciencia plenas.

La Intimidad en Fotografía by Matias Hyde

Buenos Aires, verano, 2018.

Buenos Aires, verano, 2018.

 

Creo que la intimidad tiene que ver con sentir esa proximidad del fotógrafx con lo que fotografía. No se trata solamente de una proximidad física per se (que también cuenta, claro) sino de una emocional. Esa que existe cuando se establece una conexión genuina con una persona o un lugar, cuando uno “se siente como en casa”.

De entre todo el mar de fotografías que se producen y consumen actualmente, a veces siento cómo esa intimidad aparece, así de la nada, atravesando el papel, conmoviéndome sin poder explicarlo precisa y racionalmente. Es a lo que aspiro, y lo que me hace entender la fotografía como un modo de expresión personal (como lo pueden ser el lenguaje escrito o musical).

Esta particular conexión la percibo, por ejemplo, en los retratos de familia de Christopher Anderson en su libro “Son”, o en la obra “Pájaros” de Graciela Iturbide, o en los paisajes del Mar Muerto de Vanessa Winship. Son mi nueva obsesión. ¿Cómo se podría definir “ese qué se yo, viste?”, esa presencia mística, casi palpable, de los propios Anderson, Iturbide y Winship en papel?

 

En este nuevo camino me encuentro, buscando esas fotos que sobresalen como faros, que me hablan de lo que realmente quiero expresar visualmente.

Contrariado, siento con alivio y desesperación el saber que no tienen una fórmula para replicarlas cada vez que fotografío.

Eso las hace tanto más especiales…

…y así como una aparece, nunca sé cuándo vendrá la próxima.

Buenos Aires, otoño, 2018.

Buenos Aires, otoño, 2018.

 

Influencias by Matias Hyde

Influencias…

¿Qué hago con ellas?

Me guiaron e inspiraron en mis primeros andares fotográficos. Reconocí en ellas algo de lo propio en gestación, pero con recorridos y experiencias de obvias diferencias.

Pero en algún punto, por mi exigencia e historia particulares, estas mismas influencias llegaron a convertirse en una carga, oscureciendo mi natural crecimiento con su sombra. Veía la realidad en forma de fotografías vistas anteriormente, y no con mi propia mirada.

Intenté entonces escapar a esas influencias haciendo algo distinto, algo nuevo para mí. Es más, intenté producir algo que nunca se había tratado hasta el momento. Ese Gran Proyecto basado en un Gran Tema. Salí al mundo con ideas, convicción y resolución renovadas…sólo para darme cuenta de que todos esos Temas (como el amor, la soledad, el exilio, la guerra, la comedia, la venganza, la infancia, etc…) ya habían sido abordados con anterioridad, y no sólo una vez, sino decenas de veces, magistralmente. Me di cuenta que mis ideas y proyectos distaban mucho de ser originales.

En definitiva, que soy uno más, y no puedo reinventar la rueda. Me pregunté entonces, ¿en qué lugar me deja todo ésto? ¿Tiene sentido seguir fotografiando?

Matias Hyde - Influencias

Personalmente, sólo después de serias crisis y mucha reflexión, puedo decir que SÍ, y mucho. Me propuse abrazar mis influencias, y dejar de huir de ellas.

Intenté imitar, copiar, robar lo mejor posible mis influencias, al milímetro, con un sólo propósito: entender que nunca se puede repetir una misma foto. Que por mucho que lo intente, mis fotos siempre serán diferentes, hechas en otro tiempo, otra contexto, otra cultura, mi mirada con una historia personal única e irrepetible.

Uno de mis tantos intentos imitando a  Bruce Gilden . Madrid, 2012.

Uno de mis tantos intentos imitando a Bruce Gilden. Madrid, 2012.

Y otro copiando a  Ernesto Bazán . Madrid, 2012.

Y otro copiando a Ernesto Bazán. Madrid, 2012.

Y cuando entendí ésto, no hace mucho, sentí un alivio creativo sin precedentes en mi vida.

Con esta epifanía, me liberé de la ansiedad de querer ser único e irrepetible, porque no hace falta buscar serlo. Ya lo soy.

Me centro ahora en los Temas con lo que me siento en mayor sintonía, por muy cotidianos que sean. Ya no siento la necesidad de viajar a ningún país exótico a cubrir grandes eventos o tragedias, o retratar celebridades, entre tantos otros ejemplos. Me basta con la cotidianidad y familiaridad de mi vida más inmediata para desarrollar y aumentar mi lado espiritual y creativo.

La sombra se aclaró por fin, y empecé a ver con mis propias fotos.


¿Se parecen mucho a quienes admiro? Quizás sí, a veces quizás demasiado, no lo sé. Pero no me importa. Disfruto con lo que hago, y cada día con más convicción hago fotos sólo para mi, y para nadie más. Pero sin descuidar los fundamentos de lo que creo conforma una buena foto…

Pero, ¿y cómo es una buena foto? ¿Cómo la distingo del resto?

Gran pregunta para otro día…

(Re)Construyendo Recuerdos by Matias Hyde

Siempre me interesó el concepto de entender las fotografías instantáneas como Recipientes de Memorias.

¿De qué manera construyen e informan nuestra opinión de lo que recordamos?

¿Recordamos la propia instantánea…o el hecho en sí mismo?

Yendo más allá…¿son nuestras memorias una construcción híbrida de recuerdos genuinos e imágenes?

¿Cómo recordaríamos nuestras vidas sin la influencia visual de las fotografias?

Matias Hyde - Recuerdos

Esta manera de influir (y hasta cierto punto de mentir) sobre lo que recordamos, refuerza mi opinión de que la fotografía no puede ser objetiva, ni operar bajo diferentes verdades más que una sola: la de uno mismo. La Verdad de cómo vivimos lo fotografiado.

Si aceptamos esta premisa, automáticamente nos quitamos el peso de querer “reinventar la rueda”, o buscar ser originales, porque si somos honestos presentando nuestra Verdad, el contenido y forma de lo que hacemos será intrínsecamente auténtico, irrepetible.

Matias Hyde - Recuerdos

La Ficción Como Verdad by Matias Hyde

Las imágenes que hacemos o consumimos efectivamente describen un sujeto fotográfico. Pero muchas veces, sino todas, estas imágenes son acerca de otra cosa. Algo relacionado más con la historia personal del fotógrafo y los vínculos y relaciones que forma a partir de ello, y no tanto de lo que fotografía en sí mismo.

Podemos crear o contar historias que pueden aparentar ser verídicas, pero que inevitablemente siembran la duda…

“¿Lo son, realmente?“

“¿Puede la fotografía servir como un instrumento de registro fiel y verdadero de la Realidad que transitamos, vivimos, observamos, sentimos?“

Personalmente, creo que no, y que nunca podrá ser puramente objetiva. Y es lo que la hace tan única.

La fotografía es ficción, pero una que resulta creíble.

Y precisamente en esta ficción es donde la fotografía es más poderosa, y donde encuentra su Verdad.